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En California, un ex administrador de inversiones desempleado pierde una fortuna, y en un acto de desesperación mata a su familia y se suicida. En Ohio, una viuda de 90 años se pega un balazo en el pecho, al ver que llegan alguaciles con una orden de desalojo de su modesta vivienda.
En Massachusetts, Carlene Balderrama, un ama de casa que ha ocultado a su marido la desesperada situación financiera en que se hallan, envía una carta a la empresa que está financiando su hipoteca, advirtiéndole: “Para el momento en que ustedes libren una orden de ejecución contra mi casa, estaré muerta”. Balderrama se suicidó de un balazo, luego de matar a sus tres gatos, dejando una póliza de seguros y una carta en la mesa, explicando su decisión.
La crisis financiera que está barriendo Estados Unidos ha comenzado a hacerse cada vez más violenta. En algunos lugares, las líneas directas de ayuda a personas con problemas están congestionadas, los servicios de asesoramiento psicológico se hallan en gran demanda, y los refugios para mujeres víctimas de violencia están repletos.
“Muchas personas me dicen que esto les recuerda los atentados del 11 de septiembre”, dijo la reverenda Ann Malonee, de la Iglesia Trinity, la famosa “iglesia negra” situada en el corazón de Wall Street. “Muchos tienen la sensación de que les han quitado la alfombra de debajo de los pies”, agrega.
Pese a lo que está ocurriendo en el norte, el presidente Álvaro Colom dice que el país no recibirá un mayor impacto por la crisis, mientras dos expertos guatemaltecos aseguran que los suicidios tienen como fundamento la frustración generada por la inesperada falta de recursos (lea: Estado depresivo).
La huella en EE.UU.
La semana pasada, en Los Ángeles, un ex gerente de inversiones asesinó a su esposa, a sus 3 hijos y a su suegra, antes de suicidarse. Karthik Rajaram, de 45 años, dejó una nota diciendo que tenía problemas financieros, y que al principio había pensado en suicidarse, pero luego optó por asesinar a toda su familia, pues era “más honorable”, informó la Policía.
En Tenesí, Pamela Ross, de 57 años, se suicidó la semana pasada, cuando alguaciles se dirigieron a su hogar con una orden de desalojo. El caso fue más trágico, porque Pamela y su esposo habían recibido de un tribunal 10 días adicionales para apelar la ejecución de la hipoteca.
Una viuda de Akron, Ohio, de nombre Addie Polk, se disparó en el pecho el 1 de octubre, y ahora se está recuperando de la herida. La empresa hipotecaria Fannie Mae decidió olvidarla hipoteca de Polk y dijo que la nonagenaria se puede quedar para siempre en la casa.
El doctor Edward Charlesworth, un psicólogo clínico en Houston, dijo que la actual crisis está causando angustia crónica en el norteamericano medio. Las personas se sienten impotentes y en estado de pánico, y muestran su ira porque el Gobierno las ha abandonado.
ESTADO DEPRESIVO
El director de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental, Marco Antonio Garavito, dijo que el suicidio se debe a un fenómeno de frustración que se deriva en depresión. “La crisis crea un impacto económico, y si la persona basa en eso su estilo de vida, ese impacto le puede afectar emocionalmente”, agregó.
Vladimir López, psiquiatra experto en suicidios, agregó que es un acto agresivo, y la razón por la cual muchos matan a sus familias es porque “no quieren dejar a nadie sufriendo, y lo consideran una forma de cuidarlas”.
“Muchas personas me dicen que esto les recuerda los atentados del 11 de septiembre”
Ann Malonee
reverenda
*Los periodistas de The Associated Press P. Solomon Banda en Denver, Joann Loviglio en Filadelfia, Juanita Cousins en Atlanta, Samantha Gross en Nueva York y John Rogers en Los Angeles colaboraron con este informe.
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